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HÁBITAT

La casa, el vestido, la piel, el paisaje, un llavero, una llave.

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¿Una llave de tierra para abrir las tierras que nos pertenecen, o sí? Territorios de cuerpo. Atmosferas de piel, memorias de los habitantes del corazón abriéndose paso a las bocanadas en las junglas de todo. Recibamos hoy aquí a la mujer que pinta grande. A esa que se traslada en ramas y con las ramas. Ala que crece al ritmo de la luna, de las estrellas, del zumbido de las aguas. La que se dice en susurros, y se suma, se entrelaza, se conecta, se mira, se condensa en gritos, en cantos, en risas y danzas.

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Recibamos hoy aquí a la mujer que borda en la mesada resolviendo en la olla ensoñaciones blandas que devienen novedades. Navegantes de las orillas que espera y se observa por días y por noches entre las sábanas y las flores, constelando sus tantos nombres dichos y desdichos. Recibámosla hoy aquí que sana. que sana y se pregunta. Que se pinta en los paisajes sin tiempo por sabia. y que por sabia no está sola. Por sabia lucha, acuna y se hermana.

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EMILIA DEMICHELIS

2019

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